Desde la antigüedad hasta la actualidad, la rosa ha sido una de las flores más admiradas y cultivadas en el mundo. Su historia se remonta a hace más de 35 millones de años, cuando las primeras especies silvestres florecieron en Asia. Con el paso del tiempo, diferentes civilizaciones como los persas, egipcios, griegos y romanos comenzaron a cultivarlas, convirtiéndolas en un símbolo de belleza, amor y estatus.
En Egipto, Cleopatra usaba pétalos de rosa para perfumar sus habitaciones, mientras que en la Roma imperial, las rosas decoraban los banquetes de los emperadores y eran utilizadas como moneda de cambio en el comercio de perfumes y medicinas. Durante la Edad Media, la rosa se convirtió en el emblema de monarquías y casas nobles, como en la famosa Guerra de las Rosas en Inglaterra.


El cultivo de rosas dio un gran salto en el siglo XIX, cuando horticultores europeos y asiáticos comenzaron a desarrollar variedades más resistentes y con una mayor gama de colores. Con la expansión del comercio global, la producción de rosas se trasladó a regiones con climas ideales para su desarrollo, y hoy, Ecuador es uno de los principales productores del mundo.
En High Connection Flowers, cultivamos nuestras rosas en las faldas del volcán Cotopaxi, donde la altitud, la luz solar y el suelo volcánico crean las condiciones perfectas para flores de calidad superior. Nuestros métodos de producción sostenibles garantizan rosas con colores intensos, tallos fuertes y una frescura excepcional, que llegan a mercados internacionales para continuar con la tradición de esta flor legendaria.

“Desde los jardines de los emperadores hasta los ramos que enviamos hoy, la rosa sigue siendo la flor más apreciada en todo el mundo. Cada rosa que cultivamos es un homenaje a su historia, manteniendo viva su belleza y significado a través del tiempo.”
Seguiremos explorando nuevas formas de mejorar nuestras prácticas, con el objetivo de ofrecer productos de calidad mientras cuidamos el planeta.